Friday, November 17, 2006

Siempre hay un mañana.
Por: Lic. Ramón L. Cabrera Figueredo

La verdad es que yesterday nos desaloja
Tierna o despóticamente del ayer.
Mario Benedetti *

A finales de los años ochenta del siglo recién concluido un grupo de jóvenes concretaron una banda dedicada a interpretar piezas de conjuntos musicales españoles y la llamaron La década prodigiosa realizaron un disco que incluía solo los interpretes musicales de ese país, de aquellos tiempos, que marcaron una época en Cuba y por supuesto en parte de la España de habla castellana ( ¿que hay de la catalana, la gallega o la vasca?) amen de algún que otro país de nuestra América latina; no pongo en duda el éxito comercial de casos aislados de entonces . Hace algunos años se ha generalizado la idea de clubes de amigos de la acuñada DECADA PRODIGIOSA y este fenómeno si es particular en nuestro archipiélago pretendiendo con ello ejecutar actividades propias de un culto a ultranza a esta etapa de la música de habla hispana que prevenidamente es supervalorada por fanáticos o FANS de un mundo que solo prevalece en las nostalgia de antiguos quinceañeros que hoy triplican o cuadruplican esa edad. Yo, estimado lector, no estoy en contra de la remembranza siempre que sea fecunda, porque pienso al igual que otros contemporáneos míos que no hay hoy sin ayer, pero recordar lo mismo y mas de los mismo puede derivar en una paranoia y querer incluir en la década prodigiosa solo en el espectro musical y social de estos grupos musicales de España nos indica una clara miopía ante el conocimiento de la cultura mundial.

Décadas prodigiosas se han reciclados con particularidades propias en todos los siglos de la existencia del hombre, han sido en menor o mayor medida momentos de lucidez rompimiento y transgresión de esquemas básicos y colectivos que han agobiado a las formaciones sociales, a su pensamiento y han respondido a la necesidad de fractura cuya causa es el agotamiento producido por anquilosadas formas de vivir y pensarse el mundo, muchas han rebasado el periodo de una década y han ocupado mucho mas tiempo, pero en todas el denominador común ha sido el cambio radical de rumbo de la humanidad , llámese el renacimiento, la ilustración francesa o la revolución Rusa de 1917.

Lo cierto es que la Década Prodigiosa, entendiéndose por ella la época mas prolífica del siglo XX, no es en modo alguno y únicamente aquella en la que nuestros padres o abuelos oían en discos de acetato canciones con letras tan banales como: “…Globos rojos te comprare, eres solo una niña…” , que por su profundidad pueden clasificar para amenizar la fiesta de su primer cumpleaños a cualquier infante; no amigo, seamos franco y asumamos la divergencias con plena mesura en el conocimiento de los fenómenos socioculturales que dieron al traste con los años comprendidos entre 1960 hasta 1969 y demos riendas sueltas al debate sobre este termino, nacido en España y vuelto a nacionalizar en Cuba.
No es pura casualidad que los lideres de todos o casi todos los movimientos de las vanguardias en el arte, la música, la política y la sociedad sean extremadamente jóvenes, y es a mi entender, que la propia cultura burguesa entra en total decadencia en este periodo, dando origen a un movimiento contestatario y de cambios sustanciales en todas las ramas y disciplina en las que se agita el hombre; en la música no solo son los grupitos que hablan castellano de la península ibérica son también los “ monstruos” musicales que debido a su experimentación y búsqueda rompieron los estilos sonoros de la postguerra mundial realizando fusiones e invenciones novísimas dentro de la indagación artística y estética que ya se veía en el horizonte del temprano 1960, es imposible imaginar esta década, donde para muchos culmina el siglo XX, sin la existencia de los Beatles, Rolling Stone grupos de rock britanicos que redescubren las Américas y el mundo, aplicando en ese momento conceptos que hoy son considerados globales, o la legendaria agrupación Jefferson Airplane devenida en representante del movimiento pacifista Hippy, su música amalgama ritmos como el Folk, Pop, Jazz, Blues y el Rock, o la permanencia en las preferencias juveniles incluyendo la española y cubana de Bob Dylan músico cantante y poeta norteamericano de origen judío todos los nuevos músicos de esta etapa habían nacido entre 1939 y1946, no podemos olvidar que los años sesenta fueron el comienzo de una contracultura que se discutía el espacio con las formalidades de las clases altas, de una cultura de postguerra totalmente vacía de conceptos y que no satisfacía a las nuevas oleadas juveniles, son los momentos de la asunción de nuevos paradigmas metamorfoseados, mezclados, investigados, desclazados o trasmutados por la perenne destrucción de un mundo viejo que dentro de su mojigatería le resto valor al pensamiento de las nuevas generaciones, cansada de la vieja promesa conservadora de las fuerzas surgidas vencedoras en la ultima contienda bélica.

En el cine aparecen grupos de realización independientes a cánones estéticos industriales o de las grandes corporaciones: El nuevo cine cubano fundado en Marzo de1959, el nuevo cine Latinoamericano, el cinemanovo brasileño, el movimiento de los independientes de NEW YORK entre otros muestran un nuevo rostro cargados de preocupaciones sociales, estéticas, artísticas, formales y conceptuales inéditas hasta ese instante.

La década prodigiosa es también la Llegada al poder real, político de la juventud, recuérdese la revolución cubana, la edad de Fidel, Raúl, Camilo, el Che y la nueva imagen de peludos y barbudos que entro en la Habana, en ese momento también se edito en Europa un mayo francés y el derrocamiento del general De Gaulle o el asesinato del presidente mas joven que ha tenido los Estados Unidos; es la llegada del Hombre al cosmos y una etapa que marco hasta el margen de lo posible la desaparición del planeta debido a la crisis de los misiles nucleares instalados en Cuba, conocida como “Crisis de Octubre”; los sesenta fueron fecundos, rápidos, revolucionarios. Ya se fundaba la filosofía de la ERA POSTINDUSTRIAL o como mejor se le conoce POSTMODERNA donde terminada todas las conjeturas, las interrogantes se da por terminado un periodo de muchos años vividos vertiginosamente como en ningún siglo anterior.



En los sesenta ve la luz un movimiento teatral diferente, provisto de ambiciosas pretensiones que logra romper la filosofía de la puesta en escena tal como se le conociera hasta el momento, Jerzi Grotowski basado en diferentes investigaciones, experimentaciones y nuevos enfoques estéticos y artísticos, obtenido por la experiencia y el estudio de disimiles dramaturgos como Bertolt Brecht o Samuel Beckett ,se hizo famoso por su teoría del “teatro pobre”, que hace hincapié en la esencia de la propia representación, despojada de puestas en escena o montajes que desvíen la atención. Comenzó su carrera de director y teórico teatral fundando una compañía propia, el Teatro de las 13 Filas, que dirigió entre 1959 y 1964. En 1965 se trasladó con la compañía a Wrocław y cambió el nombre por el de Teatro Laboratorio. Se dieron a conocer con sus adaptaciones libres de los clásicos, en las que utilizaban el texto como punto de partida para explorar el papel del actor y la relación actor-espectador. Sus métodos originaron con frecuencia diferentes versiones de la misma obra, como por ejemplo en el caso de Akropolis, de Stanislaw Wyspianski (1966), de la que hizo dos versiones, y su obra original Apocalypsis cum figuris (1969), que apareció en tres versiones.

Si citamos cada uno de los procesos en todos los ámbitos del conocimiento, la cultura y el arte que los sesenta nos dejaron, estas líneas pudieran no ser suficientes, entonces no podemos momificar cualquier apreciación solo asumiendo casos aislados en manifestaciones artistico-culturales concretas de una sola región del mundo, pues a su vez no seria una mirada seria desde el presente a un fenómeno que va mas allá del simple dato.


¿Qué definiría entonces la década prodigiosa del siglo XX?, ¿Acaso la música de Los Brincos, Los Mustang, Los formulas Quinta etc, etc…?, para abrir una verdadera intención reflexiva o incluso recreativa, pienso, y no por ello dejaría de alguna manera de ser injusto para unos pocos, que tras la ñoñería trasnochada, podría abrirse un capitulo mucho mas abarcador, mas hermoso y mas profundo en lo cultural, si estos grupo, diseminados por toda cuba, aportaran espacios de debate y reflexión sobre el mundo de los sesenta en toda sus vertientes y manifestaciones logrando provocar el concurso de personas que pueden impartir todo genero de información sobre arte y literatura o sobre cultura general integral vista desde hoy mediante conferencias, ponencias coloquios o simples tertulias de amigos que ahonden en este tema en cuestión. Mas allá de las nostalgia, neblina de nuestras mentes, debe presidir nuestra memoria lo trascendental independientemente que sigamos oyendo también a los grupos arriba mencionados, pero debemos tener cuidado con el legado para las próximas generaciones, porque por “prodigiosa” que halla sido la década de los sesenta, el milagro de esos años no esta dado por una melodía, sino por el concierto de idea que genera cualquier batalla campal, yo no pretendo poseer la verdad, pero de todos modos lo invito al debate…


* Poema “Yesterday”, Benedetti Mario. La poesía es la memoria a la deriva. Antología poética. Fondo Editorial Casa de las Américas pp 309. 2003.


“ Mar Adentro”,
después de la tormenta.
Ramón L. Cabrera Figueredo.
Manzanillo, Granma.


“Mar Adentro.”

Mar adentro,
La vida del fondo
Donde se cumplen los sueños
Se juntan todas las voluntades
Para cumplir un deseo…
Tu mirada y mi mirada,
Como eco repitiendo sin palabras:
Mas adentro, mas adentro…
Hasta mas allá del todo
Por la sangre y por los huesos;
Pero me despierto siempre,
Y quiero estar muerto
Para seguir con mi boca
Enredado en tus cabellos.

Ramón San Pedro.
(El personaje.)

Mar adentro, después de la tormenta.

La libertad esta en ser dueños de la propia vida.
Platon.

Después de la tormenta los dioses crearon el silencio, el verbo no fue mas, la calma conquisto el alma definitivamente para gozar la dicha de verlo todo sin poder modificarlo, esa ilusión de éxtasis o hinopsis real tras la primera sugerencia nos advierte que algo nuevo ocurrirá, tras decubrirse el primer telón de misterio ya son nítidos los personajes y comienza la película de Alejandro Amenavar con un conflicto cargado de trágica angustia, esa frontera entre la vida y la muerte, y ese afán humano de tomar una o la otra definen el tema: la libertad, que se nos manifiesta tangible, incierta desde lo ético y confusa para los que tienen algo que perder.

“Mar Adentro”, la ultima película de Amenavar nos conquista desde una confesión llena de limites morales, diversos , por momento nos recuerdan, sin temor al enjuiciamiento, ese otro cine que se hace allá, en Hollywood, donde la formulas comerciales no cambian desde siempre. Su guión no es de los proscrito por pedantes productores de golosinas empalagosas y tampoco este hecho prostituye al director que resulta la misma persona, porque toca el misterioso y mágico resorte con la herramientas de construcción que sabe manejar muy bien aunque la formula sea la misma; el sabe cambiar los sabores con una receta exclusiva cubierta de pura sensibilidad ante la extraña y sana aspiración de Ramón SamPedro por morir, elemento y personaje nucleares del conflicto. La palabra muerte asoma en el nivel dialogico de esta puesta una y otra vez, parece que no hay otra, ¿será casual o sinónimo de libertad?, cualquiera que sea la respuesta no dejo de pensar en Shakespiere y esa otra relación triadica amor –muerte –libertad visto desde la secuencia confesional de la abogada que tras saberse perseguida por la parca promete como lo hiciera Julieta ese amor en el mundo de ultratumba, una tragedia que nos recuerda el Fatum del héroe en la tragedia con la diferencia de que la epopeya no es por la vida sino por la muerte. Estos caminos recorridos por el realizador, por ser tan trillados nos resultan a ratos desconocidos y es por ello que adivinamos que el punto de resolución del clímax ha sido el objeto de progresión dramática: la muerte tan esperada.

No hay sorpresas solo puntos de giros que matienen una motivación bien dosificada a la usanza del melodrama mas corriente que equilibra convencionalmente toda la historia al punto que se pueden adivinar los cambios de ruta del drama sobre una base narrativa lineal que es el sustento de su montaje y edición de forma general. Las ruptura con el lenguaje fílmico convencional están dada en el uso de finas transiciones que no incluyen efectos visuales para mostrarnos los cambios de espacio y tiempo perfectamente aplicables también a la descripción de los estados emocionales del personaje principal, son imágenes poéticas vistas desde una sintaxis audiovisual refrescante que le deja al espectador la oportunidad de descubrirse en la piel del personaje en hacerse de un punto de vista protagonico que trasmuta la presencia del actor por la nuestra, es así, que podemos volar, o cambiar de una habitación a otra por contrastes de planos asumidos desde una concepción dinámica que los une y nos deja la posibilidad de construir la idea y traspasar el espacio y el tiempo sin mediación de otros artificios visuales o sonoros. Es sencillo, el sonido rueda como en música y el personaje se para de su postración, nos entrega entonces sus ojos y somos nosotros los que corremos como dolly in que se llevan los ángeles para cubrir un recorrido placido entre montañas y paisajes paradisiacos, una especie de refrescador de pantalla que termina en un encuentro onírico entre Ramón Sampedro y Julia que se vira y nos mira, entonces, volvemos a cederle el puesto al personaje que dice su bocadillo regalándole un beso al borde de la espuma del mar.

Dentro de esta hilaridad propuesta por lo general y lineal de la historia existen pequeñas subdivisiones del montaje que nos hacen retroceder para conocer el pasado de Ramón, son “fugas fugases”, como dirían los cowboy del cine americano: “pequeños tiros al aire”, flash back, escapes al recuerdo materializado en fotos de periodos mas heroicos y juveniles, lugares distribuidos por el mundo entero que Julia - uno de los secundarios protagonicos- hojea y la banda sonora reconstruye frescamente ante nuestro sentidos que decodifican sin menor tropiezo la idea sugerida por un simbolismo muchas veces usados en el cine; otra segmentación del montaje en función de la progresión dramática del filme esta localizada en la aparición de los planos donde ocurre el hecho que motiva la consecución connotativa de las acciones subsiguientes. La caída, el choque terrible con el fondo marino y el escape inducido a la superficie son tratados con un tempo ritmo que nos permite vacilar ante una solución previsible, es decir, no nos atrevemos adivinar que sucederá, esto solo ocurre en la primera aparición de esta evocación, porque esta secuencia volverá a ser insertada como suerte de fragmentación incisiva del montaje hasta el final de la película en el cual se le cercena el rescate a la secuencia por razones obvias, el hombre ha muerto, mar adentro . Fuera de estos segmentos extraídos de contexto para significar lo novedoso pero no sorprendente, el resto del montaje y la edición se comporta de la manera mas ordinaria posible equilibrado, eso si, por el peso del discurso dialogado por cada uno de los personajes, el cual es inteligente, sutil y en ocasiones responde a una filosofía de la crueldad, “a ese hundimiento central del alma en un espíritu de anarquía profunda, base de toda la poesía” .

Llegados a este punto, el guión de Alejandro Amenavar y Mateo Gil pretende complacer al publico, complace a muchos críticos, según referencia, pero puede dejar insatisfecho los seguidores de la obra del director de esta cinta española, algo es claro, esta bien contada y mejor actuado, es una extraña mezcla de ardid y hermosa fábula, síntesis de la sensación de vida y el deseo de muerte asociado a la dualidad de vivir muriendo poco a poco.


Si hay algo sumamente visible es el inventario mundial de películas con argumentos similares es la existencia de otros títulos que demuestra, otra vez, que este camino ha sido pasado: ejemplos de ello son cintas más o menos recordadas como "Magnolias de acero", "Lorenzo’s oil: El aceite de la vida", Algo así como el ‘boom’ lacrimógeno que en su día fueran "Kramer contra Kramer" La gran ventaja de "Mar adentro" sobre estas películas es su intención de reflexionar sobre la muerte vista desde la vida.

Entre otros contrastes, "Mar adentro" es una travesía de ficción fascinante, una realidad “otra” matizada con toques de humanidad y un tono naturalista en la fotografía casi turística en el encuadre o la selección de locaciones, de nítida luz natural que provienen de un buen profesional de la especialidad que es Javier Aguirresarobe, puesto bajo el mando y la batuta indiscutible de Amenavar, ingenioso director de actores, narrador visual y realizador deslumbrante. Su destreza no impide notar un acercamiento transcultural en lo visual a esa otra mirada made in USA que muestra utilizando como bien decíamos anteriormente todo tipo de recursos de producción (Cabezas calientes, Travellings etc) para la banda de sonido su director mezclo parlamentos hablados en castellano, gallego o catalán y siguiendo el curso de las especialidades en esta películas Amenavar compone buena cantidad de las partitura, haciéndose así también con un apartado en sus créditos lo interesante radica en que logra realizar una suerte de mezcla - fusión de música ibérica con acordes de contraste para planos de transición o de situación que nos sitúan de nuevo en la clásica utilización de este bello componente en función de una innegable rutinizacion acusada en filmes de otras latitudes, la música objetiva suele en muchas escenas, convertirse junto a la imagen en elemento de transición no interrumpiéndose precisamente cuando se observan cambios de espacios en pantalla con todos estos esfuerzos, tal parece que Amenavar le interesa a toda costa que su “Mar Adentro” sea lo mas comercial posible, que rompa taquillas disuelva fronteras, gane premios como ya lo ha hecho, y este en la carteleras del mundo.


Javier Bardem ha revestido su osamenta con los atributos íntimos y externos del personaje en el cual gravita toda la historia y lo ha hecho con una legitimidad y autenticismo tal, que es el elemento mas deslumbrador de toda la trama incluso por encima del argumento, que sin una actuación de tales limite no hubiera salvado la película del peligroso y vulgar paradigma comercial norteamericano, sus aciertos histriónicos son harto conocido en otras películas: “Jamón, jamón” de el director español Bigas Luna; “Antes que Amanezca” biográfica visión fílmica de la turbulenta vida del escritor cubano Reynaldo Arena, Carne Trémula de Pedro Almodovar o los Lobos de Washington de Mariano Barroso entre muchas producciones españolas. Esta vez compromete su capacidad profesional con un discurso intimista cargado de ironías y de una clara propuesta polémica sobre la relación hombre - sociedad, hombre - justicia, hombre – hombre las palabras puestas en los labios de su personaje por sus guionista – y aquí de nuevo Amenavar- son justa en tanto nada le falta o nada le sobra.

El resto de las actuaciones , si bien resultan convincentes tienden a ser complementos llamados a jugar el papel de satélites que circunvuelan alrededor de Javier Bardem pero lo hacen con un desenfado natural, orgánico sin mayores pretensiones tales son el caso de Belén Rueda asumiendo el papel de Julia, Lola Dueñas asumiendo el de Rosa, Mabel Rivera como la cuñada de Ramón Sampedro, todos están diseñado tanto interior como exteriormente a cumplir una función dar progresión al drama, sin embargo un personaje que pudo haber sido mejor trabajado resulta el desempeñado por Belén Ruedas, por su intima ligazón con la problemática del protagonico y la similitud de su conflicto existencial, sin embargo a medida que avanza la película se va desdibujando y queda totalmente incoloro sin matices psicológicos de salida mirando en esa ultima escena frente al mar.


Aunque esta cinta no resulta una declaración de principio si establece puntos polémicos relacionados con su argumento su personaje fundamental declara un cuestionamiento lucido de la libertad del hombre en sociedad, constreñido por esta a realizarse, comportarse, y actuar según convenciones sociopolitcas y culturales que dejan al margen al individuo como ente en si, miembro de esta agrupación humana. La leyes, las instituciones son inútiles en muchos casos cuando las personas en singular solicitan su porción de libertad y esto desde el punto de vista filosófico queda cuestionado por Ramón San Pedro en el debate que sostiene con el parapléjico sacerdote católico que es una solución argumental salpicada de humor blanco sin comicidad alguna, esa extraña interdependencia entre un sacerdote (tetraplejico) una escalera y otro paciente de la misma enfermedad un piso mas arriba que solo tienen por intermediarios dos seminaristas y que debaten dos tema: la vida y la muerte, es como si dios en las altura apostara por la muerte para tales condiciones de vida a través de la eutanasia como defiende Ramón y el sacerdote obligara a su dios apostar por la vida cuando en concreto el cura afirma tanto en la iglesia y desde el púlpito que después de muerto todos los humanos tendrán que estar frente a dios en persona y que el camino para ese instante es solo después del fallecimiento físico.

El sacerdote lanza una frase lapidaria para censurar la actitud de Ramón: “Una vida que elimina la libertad no es vida…” a lo que el personaje fundamental responde:”…y una libertad que elimina la vida no es libertad” y de esta forma el realizador y guionista resuelve una de las posiciones filosóficas de fondo presentes en la películas, poniendo en tela de juicio el carácter negativo de la religión en estos casos.

La cinta “Mar Adentro” resulta entonces otro ejercicio de entrenamiento para el ocio que no persigue mas de lo que da; en fin el mar…

Friday, November 10, 2006

LUCIANO Y LA PASIÓN A C ONTRALUZ.

POR: Juan Ramírez Martínez.


Me une una extraordinaria amistad al crítico de cine camagüeyano Juan Antonio García, prologador del libro A Contraluz, de su colega y coterráneo Luciano Castillo. Menciono este hecho no por vanagloria, sino por algo que debo decir antes de comenzar con la presentación de este excelente texto. Con toda la sinceridad del mundo y haciendo acopio de honestidad, debo confesar que siento, sentí al leer el libro, a plena luz, la más sana de las envidias pues en su introducción Juany emplea y maneja ideas y palabras que me hubiese gustado fueran mías por lo tan sinceras que las siento y las descubro. Por ejemplo, el párrafo que a continuación citaré no puedo dejarlo en las páginas del libro:

“No disimulo que hay en estas líneas mucho de admiración, y también de gratitud. Para los interesados en el estudio que aún viven en Camagüey, lejos de las posibilidades que siempre brinda la capital, Luciano Castillo significa algo más que un simple nombre. Sigue siendo, ante todo, un ejemplo inspirador. El maestro que no cesa de sorprendernos. De hecho, fue el primero en demostrarnos que aquello del fatalismo geográfico de los críticos de provincia es la excusa perfecta del perezoso.”

Admito que este párrafo me habría gustado fuera mío, mas con una acotación que reprocho a Juan Antonio; Luciano no es únicamente ejemplo inspirador y maestro de los que viven en Camagüey, sino para todos los que no vivimos en La Habana pues recuerdo con agrado la forma en que me comprometió en un lejano marzo al ver la devoción con que me hablaba de Cinema Paradiso y luego, al mirar atrás, vi que todos los presentes en el taller nos estábamos complotando con un tema que nos cautivaba y revelaba desde ese momento una eterna complicidad con las salas oscuras y todo lo que de ellas aflorara.

Ese no había sido mi primer encuentro con el crítico asombrador. Le vi por vez primera en un evento nacional de crítica y debates de la entonces naciente Asociación Hermanos Saíz, en La Habana, y fue allí donde y cuando ya demostró, al menos para mí, que era una joya no solo como crítico, sino también como escritor y como ser humano. Su trabajo, hecho a manera de guión cinematográfico, sobre una obra de Carpentier, nos dejó atónitos y por ello resultó ser el Premio único y mi trabajo que había sido muy elogiado se conformó con una Mención especial, pero era tanto mi recién nacida admiración que sentí alegría y orgullo por haber conocido a quien yo estaba seguro que sería un intelectual que dejaría historia en nuestro universo cultural. Por estas y muchas otras razones, hoy me halaga presentar su nueva obra literaria A contraluz.

A contraluz adolece de un rostro atractivo: matices descoloridos en portada y alegorías que nada hacen pensar en el cine al común de los lectores, e incluso, pueden alejar al interesado, por esa razón les estoy pidiendo que acudamos una vez más a aquel viejo dicho de que lo bello se lleva por dentro, pues en realidad, este texto es todo un encantamiento en su interior; hay que descubrir su cuerpo. Aquellos que estudian las artes audiovisuales, y más específicamente, el cine, o sencillamente los cinéfilos y los que gustan de conocer sobre este arte en sentido general, van a encontrar ideas y conversaciones expuestas a luz ambiente, sin sombras ni contraluces. El lenguaje empleado es tan cotidiano como para poder atrapar a todo tipo de lector.

Luego de la introducción, que muy bien nos prepara para el encuentro, descubrimos un texto fascinante por su poder de síntesis para un tema tan engorroso como es el de hacer un recorrido valorativo de todo el cine hecho en Cuba a partir de lo que el autor considera los momentos cumbres de nuestra industria audiovisual nacida el 24 de marzo en la aurora de una nueva época. Este recorrido puede a su vez constituir una guía para el estudio del cine revolucionario cubano partiendo de los hitos y puntos de vistas muy bien fundamentados que el autor nos propone. El capítulo inicial bien trasciende la fresa y el chocolate, tiene una especie de escritura muy parecida a la narración de una película épica hecha a base de montajes paralelos poseedores de una edición atrevida y dinámica. Las comparaciones no faltan para que podamos establecer nuestras propias evaluaciones pues en ningún momento, inteligentemente, Luciano impone las suyas.

Seguimos la lectura y descubriremos un trabajo minucioso sobre Tomás Gutiérrez Alea en el cual vamos descubriendo su obra artística y valores incluidos con una pericia singular de maestro avezado, mientras se nos brinda un recorrido por su vida que nos ayuda a comprender la actitud del hombre para con su compromiso artístico y la raíz de sus filmes. Alea es el artista responsable de sus actos y entregado a su pueblo admirador, a su público de siempre, no al que le descubriera en Fresa y Chocolate, porque es un hombre sincero y comprometido consigo mismo ante todo tal y como lo demuestra el autor.

A través de un alto número de páginas, Luciano nos lleva a una nueva presentación y redescubrimiento al desnudo de Memorias del subdesarrollo, obra relevante del cineasta mencionado, al tiempo que hace, traza, ofrece y propone pautas para el estudio de la misma en todas sus aristas de una manera cuidadosa y desprejuiciada, apta para todas las visiones y coeficientes intelectuales. (No esconde su admiración o devoción por ella). Esto me hace pensar y decir que los estudiantes podrán encontrar elementos didácticos (hasta cierto punto aunque no es la intención) para valorar y apreciar esta u otra obra de arte si se nutre del método de análisis y observación que tan magistralmente domina nuestro anfitrión literario. Observemos tan solo uno de los ejemplos de los que se vale Luciano para demostrar de la manera más sencilla posible la presencia del (documental) documentalista Alea en su obra de ficción:

“La propia secuencia que a modo de prólogo acompaña los créditos mientras la orquesta de Pello el Afrokán canta el estribillo < ¿Dónde está Teresa?> y cuerpos y rostros se confunden en la vorágine del baile- más tarde será uno de los flashbacks evocados por Sergio, testigo del hecho violento que interrumpe la fiesta popular-, porta ya el tono documental. Este se mantiene incluso al mostrar en detalles los últimos trámites exigidos a los pasajeros antes de partir en el avión hacia el exilio en Estados Unidos, previa a la aparición en pantalla de Sergio, que acude a despedirse de sus padres y de su esposa en el aeropuerto.”

“El dinámico montaje de Nelson Rodríguez, en su primera colaboración con Titón, utiliza fotografías, imágenes de archivo procedentes de descartes de ¡Muerte al invasor! y de bailes de sociedad, represión a manifestaciones o ceremonias oficiales de Batista extraídas de noticieros producidos antes de 1959. Nelson recuerda que en el guión original solo existían los textos y algunas sugerencias para las imágenes que después debía ingeniarse para localizar y editar.”

“El realizador siempre se enorgulleció de que en lo relativo a procedimientos narrativos, en ese equilibrio interactivo logrado en la combinación de los lenguajes documental y de ficción, enfrentados dialécticamente, estriba lo más interesante de Memorias del subdesarrollo.”

Pienso que esta cita es más que relevante para poder apreciar el tono aleccionador con que “el autor” logra hacer reflexionar “al lector” mientras que le enseña resortes para llegar o lidiar con el análisis cinematográfico.

A contraluz incluye en su cuerpo tres entrevistas que a mi juicio se convierten en verdaderas clases magistrales sobre particularidades del cine.
Los interesados en conocer sobre los procesos de realización, edición o fotografía considero que deben acudir a estos textos tan exquisitamente elaborados porque no toda entrevista invita a la lectura como estas a las que refiero. Cada una de las entrevistas se convierte en fuente de obligada consulta pues estamos ante valoraciones que guían y descubren artificios distantes para aquellos que estamos lejos (en kilometraje) de los creadores o que no podemos, con las circunstancias actuales, asistir a un taller impartido por Livio Delgado, Nelson Rodríguez o Fernando Pérez. Unas entrevistas redactadas en forma de testimonio y otras siguiendo los patrones clásicos del género solo que coqueteando entre lo artístico y lo periodístico.

Casi en los finales de estas líneas me preguntaba si alguien pudiese pensar que me regodeaba en el halago por un problema de amistad y segundos post reflexión me dije a mi mismo: “Solo un apocalíptico superficial podría pensar algo semejante, estoy seguro de que todo aquel que lea A contraluz con plena luz de entendimiento, aunque no haya visto jamás a este disciplinado y exquisito camagüeyano estará de acuerdo conmigo.




Bayamo, 28 de febrero de 2006.
Feria Internacional del libro.
Presentado en la Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes.
El aliento martiano y el cine nuestro.

Por, Juan Ramírez Martínez.

Desde hace mucho tiempo vengo tratando de descifrar una incógnita que a ratos aparece en muchos de los que me rodean y es entonces cuando recuerdo que el crítico de cine contemporáneo se empeña más en demostrar cuanto sabe de lenguaje y de historia del cine que en el análisis objetivo y subjetivo de la obra en cuestión y por tanto olvida, a veces, ir a la esencia, o sea al espíritu de la obra artística. La obra de arte primero trasmite emociones al que la aprecia, sea especialista o no y luego, aquel que conoce las reglas de la creación, aunque no sea creador, comienza a buscar los detalles de la composición para ver si se ajustan o no a los cánones establecidos por y para la disciplina. Tomando como pretexto esta introducción puedo ir más allá: ¿Cuántos de los que ahora leen estas reflexiones han escuchado alguna vez a alguno de los comentaristas y redactores hablar de la influencia de la obra martiana en una u otra cinta de las realizadas en Cuba? Creo que será muy difícil responder afirmativamente.

Mucho se habla de Martí por nuestros días y de su decisiva influencia en nuestro proceso social, pero con la rara excepción de los artistas de la plástica y de algunos ensayistas, son muy pocos los artistas que tengan incluido a Martí y su pensamiento de una manera tácita y consciente en sus obras. No obstante ello les aflora un Martí que ni ellos mismos saben que existe en sus adentros ni las causas de por qué existe. Los escultores recrean a un Martí tomado de fotos y muchos otros que se hacen llamar escultores recrean a otro Martí que más bien parece una imagen tomada del surrealismo. La iconografía plana martiana es muy rica y más rica aún la verborrea que sobre su obra y vida se escucha por muchos que son conminados en ocasiones a hablar del tema. Para ver a Martí en el cine o mejor dicho en el audiovisual nuestro, es menester que se acerque una efemérides relacionada con nuestro Héroe Nacional o sencillamente que se le haga un encargo a un realizador determinado. Muy pocas veces han surgido de la espontaneidad como solía suceder en una serie muy corta de trabajos realizados por el ICAIC en sus primeros años o en documentales donde resaltan los creados por el inigualable Santiago Álvarez.

La imagen de Martí en el cine hecho en Cuba comenzó a aparecer antes del 59 de manera muy esporádica y no fue hasta el año de su centenario (1953) que El Estado como tal se preocupó por hacer una cinta que dignificara la figura y recuerdo de El Apóstol (La Rosa Blanca). Se hizo una película conjuntamente con Méjico y con la dirección de El Indio Fernández que si bien no fue o no es una obra de muy mala calidad, en aquel momento fue rechazada y hasta hace muy poco estuve creyendo lo que había oído decir de esa película por algunos críticos: “es un bodrio y se ofende la imagen de Martí”. Hoy, que por pura casualidad la cinta ha llegado hasta mis manos, al cabo de 52 años de estrenada, pienso que se fue injusto con la misma y su realizador y que los colegas que tanto me repetían en conferencias de que era una obra pedestre, estaban hablando como músicos de oídos. Lo que sí queda claro es que el resto del cine prerrevolucionario carecía de un total espíritu martiano.

Triunfa la Revolución del 59 y todo parece indicar que abordar el tema de una película sobre Martí hace temblar a muchos por la inmensa responsabilidad que eso requiere. Muchos son los que dicen que el tema de Martí está ausente de nuestro cine, pero cabría entonces hacerse otra pregunta: ¿Y no está siquiera el aliento Martiano en nuestro cine?

En el alegato del Moncada Fidel dejó claro y demostrado, por demás, que su aliento y su doctrina eran absolutamente martianos. Años más tarde, con su obra, quedó por sentado que el país y la educación seguían los postulados martianos al pie de la letra. Los principios que nos legó El Maestro en su corta trayectoria a través de su ejemplo y de su amplia bibliografía se ha ido patentizando en cada una de las esferas sociales de nuestro alargado y caluroso archipiélago.

Casualmente llegó a mis manos el Diccionario del Pensamiento Martiano y me puse a hojearlo. Abrí al zar la página dedicada a la palabra “Patria” y encontré frases como estas “… la patria se levanta sobre los hombros unidos de todos sus hijos. No se tiene el derecho del aislamiento: se tiene el deber de ser útil”. ¿Y en qué otra cosa se empeña nuestro cine si no es el deber de ser útil a todos en la consagración del pensamiento y la cultura?

“Las cosas patrias están siempre rebosando en el alma, y hablan demasiado cuando comienzan a hablar” Esta es otra de sus enseñanzas y sucede que surgen cintas que hablan de la patria y la ponen al ojo de todos en pantalla para que sepamos de nosotros mismos y veamos donde radican nuestros defectos y virtudes y es entonces cuando aparecen críticos mojigatos buscando curvas en la línea recta. Muchos son los ejemplos, y desafortunados algunos filmes, por “decir demasiado”según algunos, pero solo dicen las cosas de la realidad para engrandecer la patria más un reducido grupo de cerebros apocalípticos no es capaz de ver el alma de las cosas y centran su atención nada más que en el cuerpo, en la cosa material a veces deformada por una visión predispuesta y miope, que muere. Cada frase que leía me obligaba a remitirme a la fuente citada y de ese modo pude ver que eran infinitas las frases que evidenciaban mis conjeturas, tanto fuera como dentro de sus contextos. Y mucho más del pensamiento de Martí se descubre en cada página del texto citado, tanto como para poder extendernos posteriormente en un análisis más casuístico y pormenorizado con ejemplos más concretos desde el punto de vista en que hoy abordo el tema.

De manera que el cine cubano contemporáneo, quiera o no, lleva siempre su aliento martiano pues en esas doctrinas fuimos educados. Nos enseñaron a leer y a pensar. Solo hay que leer a Martí con detenimiento y descubriremos su aliento en nuestro interior, en el interior de nuestro cine. A Martí se lleva dentro y por ello afloran en nuestro audiovisual los postulados éticos y estéticos de El Maestro.
TOMA TU VIDEO AQUÍ.

Por: Juan Ramírez Martínez.


La niña de Manuel cumplía sus quince años y como está de moda, le pidió a mi amigo, su papito, que ella también quería su video de quinces. Con gran sacrificio papi y mami lograron reunir el dinero para las fotos, el brindis y el dichoso video que tantos disgustos traería…
“La entrada al país de cámaras de video ha desarrollado una nueva fuente de empleo por cuenta propia: los hacedores de videos. Estos no tienen que ser personas con conocimientos audiovisuales ni haber cursado estudios de cine o de tecnología de la televisión ni conocer las reglas esenciales de un corto audiovisual sea del género que sea: lo único que hace falta es tener una cámara de tomar videos, la cara bien dura y una mentalidad monetaria avanzada. No, para obtener la categoría de “realizador” independiente no es necesario ser avalado como en el caso de los músicos, ya lo dije, es solo tener una cámara y encontrar a un inocente a quien embaucar.”
Manuel llegó hasta mi lleno de ira para mostrarme “lo que le habían hecho a su niña”. Sinceramente les confieso que bodrio tal es difícil de encontrar. Según me contó, la noche anterior se habían visto en la necesidad de darle una pastilla a la niña para que se calmara por tanto que había llorado al ver aquella cosa, y que el se alegraba de que “el hombre” no viviera en Bayamo para no haberlo visto en aquel momento de soberbia.
El video en cuestión resultó ser una suma de imágenes empatadas con la peor visión fotográfica que usted pueda imaginar y preñadas todas de desajustes y saltos que provocan el más etílico de los mareos. En la banda sonora se aglutinan las más cursis canciones y el mejor mal gusto que usted pueda concebir. Como si fuera poco, en medio de todo, para alargar y justificar la alta suma de dinero que le fue estafada al cliente, se insertó un video clip aberrante que nada tenía que ver con la historia, perdón, ¿pero qué historia? Les aseguro que aquello es casi indescriptible. Eso sí, la descripción visual de la casa escenarios es llevada a los límites del aburrimiento.
Al día siguiente Manuel le reclama por teléfono al “realizador”y este le ripostó con la convicción de que él era la primera persona que se quejaba de un trabajo suyo.
Estoy seguro que la historia de Manuel y su video es la de muchos, solo que esos muchos no protestan por estar también lastrados por el mal gusto o porque se ganan el dinero fácil como los viedeastas citados. Lo cierto es que las fiestas de quince, desde hace mucho se han convertido en agasajos y homenajes a la frivolidad y la cursilería, peor en estos momentos, con los llamados videos, alcanzan un punto máximo de ebullición. Si usted toma unas fotos de quince o uno de los mencionados videos notará que en su inmensa mayoría solo habría que cambiarle los rostros a las quinceañeras y se ahorrarían los videastas tiempo y baterías en sus cámaras. Y nuevamente me pregunto, ¿realmente pensarán esos “realizadores” que están creando obras para la posteridad?
Resulta doloroso que en estos tiempos en que nos empeñamos en crear un ciudadano culto (muy a pesar de que algunos dicen que en los cines y salas de video proliferan las películas de escasos valores artísticos que lastran el gusto de la población, asunto discutible) haya personas que se empeñen en el retroceso intelectual y estético, y otros que se aferren al sueño con un universo paradisíaco muy lejano a su realidad. Una vez hecho un video de esto ¿qué podrán rememorar cuando pase el tiempo?
Sin video por el medio, ya que tendrán que devolverle su dinero, estoy seguro de que Manuel no olvidará los quince de su hija dado el mal rato. Esta es una anécdota en la que el nombre del estafado se puede cambiar a diario por eso le alerto. No quiero decir que no se hagan videos de quince, pero busquen que en ellos haya una historia de esa fiesta para recordar e imágenes que con el tiempo puedan rememorarle lo que fueron ustedes y sus hijas en la fecha de onomástico y que no se dejen llevar por todo aquel que les pregone con entusiasmo y haciéndose el Stanly Kubrick: ¡Vaya mira, toma tu video aquí!

Wednesday, November 01, 2006

EL APÓCALIPSIS ESTA EN LAS MENTES.

Por Juan R. Martínez.


Hace unos días salió a colación nuevamente el tema de la película Suite Habana, aún cuando no estábamos hablando de esta. Suite Habana se ha convertido en una película de obligada consulta para los cinéfilos, los innovistas, faranduleros y otras especies conocidas y desconocidas de las que existen bajo el reino de los cielos.
No dudo que en un futuro, dada la sobre valoración maléfica que algunos le han atribuido, sea además una película de los cultos satánicos de mentes torcidas y cerebros obtusos.
Bien recuerdo a la ya olvidada por muchos y mencionada por casi nadie Alicia en el pueblo de maravillas. Cinta que se ve lejos pero muy lejos de Suite en todos los sentidos, llegó a ser célebre en un tiempo dadas algunas interpretaciones, para mi, realmente tristes. Si esa película se hubiese puesto en las salas sin las cuartillas inquisidoras que le antecedieron no se hubiese despertado el interés extremo de muchas personas por ver lo que se decía que era casi un engendro del demonio. Sin embargo, luego circuló Adorables mentiras, película muy cuestionadora de muchas conductas sociales y demás. Chijona se arriesgó, pero la crítica mojigata no se detuvo a analizar su mensaje profundo y la película pasó por todos los cines sin penas ni glorias.

Si Suite Habana se hubiese puesto normalmente en los cines habría pasado lo mismo que con Adorables mentiras, estoy seguro. A los seres humanos solo hay que presentarles una propaganda negativa o que se salga de los parámetros comunes y enseguida tratarán de comerse la manzana. Personas que jamás he visto en un cine, ni mucho menos hablando de cine, porque ni saben ni les interesa el cine como arte, se han acercado a mi para pedirme la película pues quieren verla ya que dicen que esa película está de madre, que está durísima, que es tremenda crítica, que es contrarrevolucionaria, que está prohibida, que es mucho lo que se plantea.,.. Y una sarta más de ingenuidades que no he logrado registrar en mi memoria. Y entiéndase la palabra ingenuidades en su sentido original, no tiene su uso nada de peyorativo o sarcástico. Esas personas son ingenuas y su ingenuidad está dada por un problema cultural y por falta de ejercicio social. Recordemos al Pequeño Príncipe y su dibujo que para unos era una cosa y para él otra. Los criterios están, desde mi punto de vista, dados por la experiencia social de cada individuo, por sus principios, por sus ideas, por la forma en que enfrente la vida, por la aprehensión que haya hecho de los postulados martianos y de su propia conciencia. Un individuo de mente torcida va a ver todas las cosas torcidas, pues serán tantas las vueltas que tendrán que dar las imágenes para llegar a la neurona destinada que se torcerán en el camino. Las cosas son como usted quiera que sean en su subconsciente.

No me considero más casto que nadie, ni mucho menos santo. No soy amigo personal de Fernando Pérez ni mensajero o peregrino de bondades, soy sólo un espectador que entra a ver las películas desprejuiciadamente y con ojo crítico.
De ese modo entré al cine Chaplin en La Habana hace ya unos cuantos meses, cuando aún no habían nacido los llamados estigmas que algunos han deseado volcar sobre esta película de Fernando, el hombre de Hemingway, Clandestinos y La vida es silbar entre otras obras. No sabía que la película carecía de diálogos, pero ya me habían dicho que era un documental o algo parecido a ello. Aunque estamos acostumbrados a los diálogos y demás cosas del cine contemporáneo me acostumbré muy rápido a la propuesta: me atraparon las historias y la banda sonora, por supuesto que la fotografía esa que penetra a descubrir realidades y resquicios de lo privado con un bello contraste de luces y sin esquemas es también uno de los mejores y más fieles cómplices de Fernando en su propuesta.
¿Y qué me decía la propuesta? Pues sencillamente, mira a esta gente que está a tu alrededor y que por ser tan cotidianas no te has percatado de que existen y tal vez no por egoísmo, sino por lo vertiginoso de nuestra existencia en estos tiempos de ordenadores y del glamour que contrasta con lo común y lo grotesco. De ese modo descubrí una historia de amor compartido en cada uno de los casos que nos plantea Suite Habana; descubrí un mensaje humanista muy grande; encontré lo que podría llamarse la raíz de la solidaridad humana y que es necesario que nos conozcamos más los unos a los otros. Vivimos en el mismo pueblo, en la misma isla y nos alumbra el mismo sol, y sin embargo somos casi desconocidos de nuestros vecinos y viceversa. Suite Habana es un mensaje de amor entre los seres humanos lejos de una crítica a nada. Si hay una crítica, desde mi punto de vista es la crítica a las posiciones que tomamos en nuestro paso por la vida y al individualismo. Una amiga, luego de ver la película, me comentaba, algo parecido a mi punto de vista y luego añadía que sus vecinos x,y,z… eran personajes para una Suite Habana. Guardé silencio y medité en lo que ella me decía. Me percaté de que todos somos una historia de Suite Habana. Pregunto entonces, ¿no es Suite Habana una invitación a mirarnos por dentro de una manera analítica y de mirar a quienes nos rodean como si nos mirásemos a nosotros mismos? Cuando se particulariza la realidad para verla exclusivamente en una pantalla en la cual no veremos nada más que esa realidad que nos están dando (falseada o no) podemos encontrarnos con los detalles más inimaginables y reflexionar sobre cosas que nunca habían pasado por nuestras mentes. Es esa la razón por la cual Lenin aseguró en una oportunidad que “el cine es la más importante de todas las artes”.

Suite Habana no debe, ni puede convertirse en un virus maligno porque no lo es: el Apocalipsis de Suite Habana solo puede existir en las mentes de los apocalípticos, esta cinta es una muestra del amor al prójimo y el respeto al otro que cada día nos inculca la Revolución, es una oda a la solidaridad humana, a la solidaridad entre cubanos. Esta película es una invitación a decir, si no veo las verdades por encontrarme absorto en lo común, ayúdame a descubrirlas para rehacer las historias, mi historia , dentro de la Suite de Cuba.

Viernes 16 de enero del 2004. Encuentros. Radio Bayamo.
El Benny: Misión imposible.

Por: Juan Ramírez Martínez.

Luego de una larga espera el optimismo persistente de Jorge Luis Sánchez lo llevó a quedar, indiscutiblemente, en la historia del cine cubano no como uno más, sino como uno de los directores más talentosos y osados desde ésta, su ópera prima en la ficción. El Benny no es la película de un alto vuelo estético simbólico o de un argumento cuestionador de realidades o aptitudes que ocupe de inmediato al grueso de la crítica especializada de una manera seria y no tan frágil como algunos han hecho, pero sí es un obra de un alto grado de dignidad artística y compromiso con la cultura cubana que rescata. El joven Jorge Luis que conocí en las filas de la AHS no ha cambiado mucho en cuanto a su entusiasmo por el cine y en su entrega al descubrimiento de ese mito de la música popular que fue y será Benny Moré. El Benny, título con el que al fin salió a las salas del mundo, es una película de deudas y parece ser que bien pagadas, podría añadir, que hasta con intereses.

“El actor no se parece al Benny” ; “Faltaron las escenas de cuando salía de gira por el país” ; “Faltó el encuentro con Fidel cuando estaba muy grave”; “Eso de la mujer que le da el ron y lo mata a mi me parece demasiado fantástico y tétrico”; de todo esto y más he podido escuhar en los debates de lobby al terminar cada una de las proyecciones, sin embargo, al final de las apreciaciones todos manifestaban haber quedado satisfechos con la película en sentido general. ¿Cómo complacer a todos en las aspiraciones y expectativas ante un ídolo popular del cual tanto se ha hablado y escrito y de quien se conserva una buena y amplia iconografía? Considero que esa es la pelea del hombre con su obra. Más, no es la complacencia lo que debía buscar el filme que bien honra, a mi juicio, la memoria de ese mito musical que aún se escucha con una actualidad increíble. Esos son riesgos que se corren en la ficción biográfica cuando todos pretendemos saber mucho sobre el tema (no dudo que algunos sepan mucho) y quisiéramos tener la película que nos complaciera, o lo que sería similar, nuestra película. Esa es la verdadera Misión imposible, no la saga de Tom Croise.

Resulta indiscutible que la película nos remonta muy bien a las décadas de los 50 y los 60 con una cuidadosa fotografía y ambientación y de la banda sonora que decir. Ah, si, ya se que decir, que el inigualable es excelentemente cantado por Juan Manuel Villi, ese juglar santiaguero que hasta ahora, a no ser por una breve aparición en un noticiero aún se mantendría en un total anonimato. Creo que Villi en si es otra película o un buen documental. Los saltos retrospectivos dentro del filme sirven como puntos de giros para bordar los elementos esenciales de la personalidad de ¨ “El Bárbaro del ritmo” pues es así como se puede abarcar casi toda la dimensión humana de un hombre de tan grande estatura artística. Estamos ante Bartolo, ese hombre de extracción humilde cuya adicción al alcohol le causa un daño irreparable y esto es lo que podríamos llamar un defecto algunos, pero si en realidad fuese un defecto ¿cuánto quedaría del mismo con las virtudes que bien delineadas quedan? Virtudes que el realizador nos descubre cuidando con esmero no rozar el endiosamiento. La ética profesional, la camaradería, la caballerosidad, la solidaridad humana, la firmeza de principios y las grandes dotes artísticas ya son cosas que le bastan a un personaje tan bien delineado en el filme para que llegue a nuestros corazones en esta mezcla sabia de biografía melodramática y película musical con una acertado manejo de los resortes que mueven el gusto popular.

Alguien se quejaba de la recurrente llamada a los trasiegos de los pasajes clandestinos y del ambiente conspirativo del filme, y cabría entonces preguntarse o preguntarle a ese alguien si no era ese precisamente el ambiente que se vivía por entonces y cómo podría descubrir las virtudes que antes mencionaba sin un medio en el cual poder lucirlas?
Propongo una visión más desprejuiciada de la cinta, una visión a la obra y no a lo que aspiraríamos para enviar a uno de esos concursos que lamentablemente son los que abren el paso a la comercialización. Esta es la película del Benny. Esperemos a ver quien se atreve a hacer la de Rita, la de Repilado o la de cualquiera de esos otros monstruos del arte musical cubano de los cuales todos sabemos un poco y esperamos mucho. Bienvenida sea la música y el redescubrimiento de “El bárbaro del ritmo”.